miércoles, 31 de agosto de 2011

Cuando el silencio de la noche me hable al oído y las luces de tu alma me iluminen ya tendré una vida, una ilusión, un destino donde las raíces de mi vida sean olvidadas donde mi infancia quede guardada sin contarla cuando recupere la sonrisa y seque mi lagrima ahí vos brillarás. Jamás entenderás mi fría forma de amar quisiera crecer y olvidar mi primera edad, quisiera llenar ese hueco con tu sinceridad quizás nunca pueda, quizás así sea.
Cuando el silencio de la noche llegue y las luces de tu alma brillen mi vida, tu ilusión y un destino han puesto en mi camino una enseñanza eterna alimentar con la verdad y caricias a las raíces de mis hijos.

29/5/02